Apolo y Ariadna

Blog personal

Blog sobre los hilos, los laberintos y las travesuras de los chicos malos

Hipatia y los pantógrafos

Escrito por ApoloyAriadna 09-09-2017 en Poemas. Comentarios (0)




Los geómetras sirven para encontrar lunares

y calcular el ángulo del ábside con los presbiterios.

Un buen geómetra puede medir la sombra

que los almuédanos proyectan desde el minarete

o multiplicar el gesto del tirano mientras decide

sobre la decapitación de los talismanes.

El geómetra crepusculario duerme con un pantógrafo,

sueña con un pantógrafo y ama bajo la tramoya

en donde las costillas fueron las maromas del barco

en el que en vez de brújula se navega con pantógrafos.

Por eso cuando los geómetras están entre nosotros

se dedican a medir los planisferios y coquetean

con náyades o matronas, y las matronas entretanto sueñan

con ser Hipatia y llevar un pantógrafo

para copiar, copiar y volver a copiar el delicado

gesto que nunca ha pasado desapercibido a los amantes.

Pero solo un geómetra podría averiguar cuál es el camino

a la nada y por qué tienes un lunar entre el coseno

de tus pechos y la tangente de tu escápula.


De pronto bajo el cielo... (28 - V- 2017)

Escrito por ApoloyAriadna 28-08-2017 en Poemas. Comentarios (0)


28 – V – 2017


De pronto bajo cielo hay otro firmamento,
y las cometas de seda vuelan y son eclipses
del tamaño de una naranja.
Todo el horizonte del desierto
es un incendio fronterizo,
pero hablo de un oasis que no llega.
Hablo del polvo que va cargando el aire y lo vence,
hablo de las ciudades que se han dejado arrastrar
por el siroco y las respiro, hablo de Abdiján
y los treinta y ocho torreones de Arg-e-Bam,
hablo de la planicie gris de Tamanrasset.
De todo lo que hablo se va llenando
quedamente el aire: el pan de azúcar
que se vende a las afueras de Kermán,
los cinceles de viento que hicieron tremolar
la túnica del tuareg, la humedad fronteriza
de la tarde y un reguero de té.
Ahora sopla el viento y sobrevivo.


Un Año de Poema (26 - V- 2017)

Escrito por ApoloyAriadna 16-07-2017 en Poemas. Comentarios (0)


26 – V – 2017


El desierto es un sueño de alabastro
y los antílopes rayados ya no juegan con las dunas.
Toda la grandeza del desierto está bajo sus piedras:
el alacrán que se refugia del sol y la canícula,
el sarpullido de guijarros que sestean bajo el sopor
como lagartos, los restos de una jaima que el viento deposita
en los pedernales malheridos y un reguero de té.
Todas las impresiones en el desierto son gestos
elementales: la mancha ocre sobre el mapa, la caravana
que retorna buscando el frágil surco de sus huellas, 
el traficante de armas con su arpillera de alfanjes 
y un bereber de quince años que nunca 
ha soñado con Venecia. Nada resume mejor 
el desierto que esa locura de calimas.


Un Año de Poema (27 - V- 2017)

Escrito por ApoloyAriadna 16-07-2017 en Poemas. Comentarios (0)

27 – V – 2017


De pronto bajo cielo hay otro firmamento,
y las cometas de seda vuelan y son eclipses
del tamaño de una naranja.
Todo el horizonte del desierto
es un incendio fronterizo,
pero hablo de un oasis que no llega.
Hablo del polvo que va cargando el aire y lo vence,
hablo de las ciudades que se han dejado arrastrar
por el siroco y las respiro, hablo de Abdiján
y los treinta y ocho torreones de Arg-e-Bam,
hablo de la planicie gris de Tamanrasset.
De todo lo que hablo se va llenando
quedamente el aire: el pan de azúcar
que se vende a las afueras de Kermán,
los cinceles de viento que hicieron tremolar
la túnica del tuareg, la humedad fronteriza
de la tarde y un reguero de té.
Ahora sopla el viento y sobrevivo.




Un año de Poema (25 - V- 2017)

Escrito por ApoloyAriadna 16-07-2017 en Poemas. Comentarios (0)

25 – V – 2017


Un arcón nazarí abandonado entre los olivos,
el tornado blanco que acecha los viñedos,
una cabeza romana entre las cráteras vacías de Mesina,
el fondo cuarteado de las charcas.
A veces ocurre que el maná llega del cielo
y los pájaros dejan trazos húmedos en las sombras.
A veces la lluvia se presenta con su corte de harapos:
un gesto esquivo, cien días contados en las gotas
de una clepsidra, el aire ocre mientras tanto.
Todo cabe en un cielo abigarrado, las alondras,
la silvina, el esparto, los lances de las mañanas
en una plaza de Siena. Luego te miras
las manos cuarteadas por la sal,
el mazapán de sudor sobre la espalda,
la desolación que nunca cesa al mediodía.
No es cierto que los príncipes sean infalibles,
ni que en las charcas los héroes descubran
talones de cristal. Solo sabemos de la manumisión
de las aguas, del polvo que blanquea los olivos,
de los sifones tardíos del despilfarro.